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Fecha probable de parto (fpp)

Este texto no sólo habla de qué es, de cómo se calcula, de cuándo es útil la FPP, sino también de la presión social y médica que se genera en las últimas semanas de embarazo. Habla de cómo a veces el final del embarazo se hace intenso, sin falta de que nadie nos lo complique, y de cómo podemos vadear esa presión externa para que no nos afecte.



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¿Qué es la fecha probable de parto (fpp)?


Es la fecha aproximada en la que se espera el nacimiento del bebé. La fecha coincide con la semana 40 de embarazo, contando su inicio desde el primer día de la fecha de última regla (FUR) o por ecografía.


Obviamente, no significa que el parto vaya a ocurrir exactamente ese día. Ese día es más o menos el medio de un periodo de tiempo de 5-6 semanas en las que es muy probable que el parto ocurra. Aviso, los embarazos de 42 semanas son normales y frecuentes, y los de 43 y 44 semanas son mucho menos frecuentes, pero también existen. El problema es que muchas veces a estos embarazos "largos" no se les deja ser.


El bebé puede nacer:


  • Antes de la semana 37, y considerarse prematuro

  • Entre la 37 y la 42, y considerarse a término

  • Más allá de la 42, también a término, maduro


¿Cómo calcular la fecha probable de parto (fpp)?


Se puede calcular de varias maneras:


  • Contando 40 semanas desde el primer día de la fecha de última regla (FUR)

  • Por ecografía, midiendo el tamaño del bebé en la eco de las 12 semanas

  • Contando 38 semanas desde la fecha de concepción (FC)


Dar a Luz | Ejemplo calculo fecha probable de parto FPP

Para mí, ninguno de estos métodos es superior a otro en el predecir la fecha del parto. Si se quiere se pueden hacer estos cálculos, pero no tomárselos demasiado en serio.


Al inicio del embarazo se suele usar la fecha de última regla, simplemente porque mucha gente no sabe la fecha de concepción. Se asume que mucha gente tiene ciclos de 28 días, y que el embarazo ocurrió en mitad del ciclo. Es decir, las semanas 1 y 2 de embarazo en realidad no estamos embarazadas, pero se cuenta así.


A quien escoge hacer la ecografía de las 12 semanas (toda prueba es voluntaria), a menudo se le cambia la FPP unos días. Esto es porque la medicina oficial cree que este cálculo es más afinado, y a mi ver siempre que la fecha se posponga el cambio es bienvenido.


La cuestión es que esta fecha, inicialmente inofensiva, puede convertirse en la fuente del calvario que experimentan muchas mujeres al final del embarazo.



¿Y si paso la fpp y sigo embarazada?


La fecha probable de parto define el punto donde el terreno empieza a ser pantanoso. Porque a pesar de que estar dentro del útero materno es tan maravilloso, nutricio y correcto para el bebé como antes de esa fecha, muchas personas en nuestro entorno empiezan a emparanoiarse con que ya es momento de salir y los comentarios empiezan a caer como lluvia en primavera ¿Todavía no diste a luz? ¡Ese bebé no quiere salir! ¡Está muy agustito ahí dentro! ¿Ya nació? Estás ya pasada de fechas, ¿verdad? La virulencia de estos comentarios va creciendo en intensidad y frecuencia, balanceándose peligrosamente entre la broma y el miedo.


Los profesionales sanitarios participan en ese estrés de última hora hablando de la posibilidad de inducir el parto y poniendo una fecha límite, normalmente en torno a la semana 41+3. Nos transmiten el mensaje de que es genial que todo sea fisiológico y natural pero, que si ese bebé no quiere salir, habrá que sacarlo.


Esa presión social e institucional puede empezar en la semana 38 para algunos (por ejemplo en las embarazadas con diabetes o embarazos gemelares), en la 41+3 o la 42 para otros.


La mayoría de los profesionales entran en pánico cuando se encuentran ante una mujer embarazada de 42 semanas, qué decir de 43, como si fuera una bomba de relojería a punto de estallar. Otros, como nosotras, no tenemos problemas en acompañar más allá de la 42, o la 43, porque sabemos que ES EL BEBÉ QUIEN INICIA EL PARTO, cuando está preparado. Porque consideramos que el "manejo expectante" es una opción tan válida, e igual de segura, que la inducción del parto.



Riesgos al pasarse de la semana 42 de embarazo


¿Por qué se genera tanto alboroto con el pasarse de fechas? Por miedo a que el bebé muera antes de nacer. Ésto a veces pasa, y la mayoría de las veces no se sabe la causa.


Los estudios que se han realizado sobre este tema dicen que el momento en el que hay menos riesgo es a las 40 semanas. El riesgo de muerte dentro del útero es exactamente igual a las 38 semanas que a las 42. Y va lentamente aumentando cuanto más se prolonga el embarazo, del mismo modo en que aumenta significativamente cuando más prematuro es el embarazo en el momento del parto.


En cualquier caso el riesgo es bajo. Es un despropósito que se trate de locas a las mujeres que optan por un manejo expectante (no inducir al acercarse a la semana 42). Porque tienen todo el derecho a decidir cuál es para ellas la opción correcta, y porque la diferencia de riesgo entre esperar o inducir, si la hay, es mínima o a favor del manejo expectante.



La cuestión es siempre la misma, EL RIESGO CERO NO EXISTE. Y la inducción de parto no es ni de lejos una opción exenta de riesgo.


Si te apetece leer más sobre este tema, éste artículo de Matrona Taurt me parece muy bueno y detallado. Y también éste de Neixer a casa, enfocado más a entender cómo trabajamos quienes acompañamos partos en casa y no nos frenamos a acompañar mujeres que se pasan de la 42.



No tomarse la fpp demasiado en serio


Cuando sólo unos pocos partos ocurren el día de la fecha estimada es una falacia hablar de fecha probable de parto (FPP). Desde hace años hablo de fecha posible de parto, como una forma sutil de reivindicar que ese día, como cualquier otro, es una de las múltiples posibilidades.


Pero creo que la verdadera revolución es dejar de obsesionarse con una fecha y empezar a hablar del mes posible de parto (MPP jejeje). Porque si no es ese mes, seguramente será el siguiente.


Pero no vamos a poder dejar de tomarnos a la tremenda esa fecha hasta que no dejemos de creer que tener un embarazo "largo" es peligroso. Los bebés que están maduros están simplemente más rellenitos o con la piel menos grasa. Pero es difícil que la sociedad entera se deshaga de estos prejuicios cuando la medicina oficial aún cree que las placentas envejecen.


NO PUEDES "PASARTE DE FECHAS", EL EMBARAZO NO CADUCA. Sólo puedes rendirte a que la vida se abra paso a su ritmo por tu cuerpo, o desde el control, tirar de cada pétalo para que la primavera florezca a destiempo.



¿Para qué sí es útil la fpp?


Aunque desde mi punto de vista esta fecha trae más problemas que beneficios, sí es verdad que es útil:


  • Cuando una matrona, partera o doula va a estar de guardia para acompañarte (normalmente empieza en con la semana 37)

  • Reconocer un parto prematuro y tomar decisiones que ayuden al bebé "a medio cocer" a adaptarse a la vida extrauterina


Cuándo no es necesario obsesionarse con las fechas:


  • Si vas a parir en el hospital, alguien allí estará trabajando independiente de las semanas que estés

  • Si vas a parir sin asistencia disfrutarás mucho más del esperar sin una idea rígida de cuando nacerá tu bebé.


Si vas a parir acompañada por un profesional sanitario, sea donde sea, es buena idea que hables con anterioridad de qué pasaría si te pusieras de parto antes de la 37 o después de la 42. Lo primero no es tan frecuente como lo segundo.



Presión social y sanitaria al final del embarazo


Estoy convencida de que, tras la lluvia de mensajes y llamadas de familiares y amigos en las últimas semanas de embarazo, hay ilusión y buenas intenciones. Cuando una familiar o amiga está "a punto" de parir, es normal pensar en ella a menudo, tenerla presente, sentir el cosquilleo de la espera.


El problema es que seguramente no seamos las únicas que pensamos en ella. La sensación de agobio se crea por acúmulo. Así que si notas en el tono de voz que tu pregunta resulta molesta entiende que no es nada personal, que significa que la está haciendo más gente de la que le gustaría.


Los profesionales sanitarios estamos en otra categoría, en la de los que saben que molestan y además creen que lo hacen por tu bien. Las guías clínicas recomiendan inducción en la semana 41-42, pero consideran que el manejo expectante (no inducir) es una opción razonable. Sin embargo, muchos profesionales ni siquiera ofrecen el manejo expectante y coaccionan a toda mujer que no quiere empezar su parto forzando el cuerpo con una inducción.


Las mujeres tenemos derecho a decidir qué opción es la correcta para nosotras y nuestro bebé. Cada caso es único, cada mujer es libre. El trabajo de quienes acompañamos es facilitar información, sesgada o no, pero al menos de todas las opciones. Podemos hablar de esto con semanas de margen, para que se pueda decidir con la tranquilidad necesaria y no con el agua al cuello.



Mentir sobre una fecha de mentira (fpp)


Una de las formas de reducir o evitar esta presión es responder de forma genérica a la pregunta de para cuándo esperamos a nuestro bebé. No es necesario que todos nuestros familiares y amigos sepan el día exacto de la FPP.


Podemos decirles la fecha de la semana 42 como si fuera la 40. O responder primeros o finales del mes en el que cumplimos la 42. Esta pequeña mentira puede evitar grandes problemas de estrés en las últimas semanas. Realmente creo que la verdadera mentira es creer que la FPP es válida o precisa.


Si ya dijiste una fecha, y crees que la recuerdan, puedes usar una ecografía para introducir la nueva fecha con más margen. Muy a mi pesar, las máquinas tienen un gran poder de convicción para la mayoría de la gente.


Obviamente, esta "mentira" no funciona con los profesionales sanitarios si uno se hace ecografías. Esa parte de la presión social, que además es la que más nos desgasta, no se puede evitar a no ser que se decida no hacer ecografías. Algunas mujeres decidimos autogestionar nuestros embarazos, dejando a los profesionales sanitarios al margen.



Agobio al final del embarazo


A muchas de las mujeres a las que he acompañado las últimas semanas se les hicieron interminables. Y eso que yo no presiono con fechas límite, y que la mayoría mienten con la FPP para ayudar a familiares y amigos a sentirse tranquilos.


Nuestras expectativas nos juegan malas pasadas. Son muchas las mujeres, especialmente en el primer embarazo, que están convencidas de que su bebé va a nacer antes de la FPP. Éstas, o las de barrigas vistosas que llevan meses escuchando ¡estás a punto de parir!, ¿verdad?, son las que más sufren cuando se pasan unos días de la semana 40.


Los embarazos anteriores, o los embarazos de nuestras madres y hermanas, pueden servir de guía para afinar cuando nacerá nuestro bebé. Y aunque eso tampoco es ciencia exacta, saber que nosotras mismas nacimos en la semana 42, por poner un ejemplo, nos puede ayudar a ser pacientes con nuestro bebé.


La expectativa también cambia en función de cómo nos sentimos en nuestro cuerpo lleno, hinchado, cansado, dolorido... para bastantes mujeres el final del embarazo es molesto.


Y esa expectativa también varía en función de los cambios que vamos notando. Si vemos tapón mucoso, notamos contracciones frecuentes o si espontáneamente se rompe la bolsa de las aguas, sin querer interpretaremos que ya queda muy poco para que nuestro bebé nazca, y no siempre es así.


Es muy fácil decirle a una mujer ¡Disfruta del final de tu embarazo, de tu bebé aún dentro de ti, de esta etapa que termina! Pero admito que no siempre es fácil hacerlo.



Mi experiencia


En mis embarazos respondí a las preguntas sobre la fecha en la que esperaba a mis bebés de forma ambigua. Añadiendo 15 días a la fecha que había calculado y respondiendo con primeros o finales de determinado mes. Sólo las personas que iban a estar presentes en mis partos sabían fechas más exactas para estar de guardia.


Nunca le di importancia a la fecha, sabía que no iba a aceptar una inducción. Pero aún así no decía la fecha correcta porque no quería presión de conocidos y amigos con buena intención.


En ninguno de mis embarazos he hecho el seguimiento habitual en el embarazo, prácticamente no he hecho ninguna prueba (una ecografía y 2 analíticas en 4 embarazos). Por lo que la presión sanitaria no tenía espacio ni lugar.


Puedes leer los relatos de parto de mis dos primeros hijos en Nace Martín y Nace Mateo, donde explico más en detalle el contexto de mis decisiones.


En mi segundo embarazo ni siquiera yo sabía la FPP. Había sido un embarazo en el postparto, sin regla (sin FUR) y sin ecografías. Jugué todo el embarazo a adivinar las semanas de gestación palpando mi vientre.


No quería que una máquina, ni nadie externo a mí, creyera saber cuando era la fecha correcta para que mis bebés nacieran. Quería que mis notas sobre mi última regla, que el tacto de mis manos sobre mi vientre, que el sentir de los primeros movimientos... fueran las pruebas a tener en cuenta para jugar a inventarnos la fecha aproximada en la que quizá nacerían.


Soy de esas afortunadas que no sintieron presión. En parte porque mis hijos decidieron nacer en la semana 41, ¿39?, y 39 de embarazo, en parte porque las decisiones que tomé sobre mentir y sobre autogestionar mis embarazos allanaron mi camino.


NUESTROS CUERPOS SON LA MÁXIMA AUTORIDAD. Nadie más que nuestro bebé "sabe" cuando va a nacer. Dejemos de fiarnos de números y tecnología que encarcelan nuestros procesos vitales. Yo escojo mirar para adentro, dejarme guiar por mi intuición. Yo escojo fiarme de mi cuerpo, dejar que la vida sea, sin necesidad de controlar, sin permitir que otros intenten controlarla.



Valle, Marzo 2017

Revisado, Mayo 2024

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