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  • Foto del escritorClém

Los bebés huelen a coño



Cuando tienes un mínimo de conocimientos sobre los partos, sabes que son un acontecimiento fisiológico y sexual. Y cuando los ves fuera del hospital y te haces discreta, puedes constatar que aparecen los mismos ingredientes que en un encuentro sexual: intimidad, dulzura, sensualidad, respeto, consentimiento, instinto, calor, movimiento, hormonas, sonidos, fluidos, olores...


Esta sociedad suele inculcar un profundo rechazo a los cuerpos, a sus fluidos, pelos, olores... Nos enseña a tapar y modificar nuestros cuerpos, nuestro instinto. Nos guía a avergonzarnos de cosas absolutamente naturales. Siembra en nuestra mente rechazo o incluso asco por cosas absolutamente maravillosas. Nos cohíbe desde el minuto uno estableciendo arbitrariamente qué entra dentro de los cánones de lo aceptable y qué debe ser domado.


Cuando te entregas al parto soltando el cargamento de mentiras con el que llevan toda la vida bombardeándonos, te das cuenta de la grandeza y de la minuciosa complejidad de nuestros maravillosos cuerpos creadores de vida.


Los partos son sexuales, "los bebés huelen a coño" y los coños, dicho sea de paso, ¡Huelen divino!



Clém, Mayo 2024

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