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¿Y si no puedo permitirme pagarlo?

A menudo oigo que alguna pareja no dio a luz en casa porque no podían permitírselo, y me pregunto en qué porcentaje de los casos será realmente este el motivo. Hemos acompañado algunas parejas que era evidente que no tenían problemas económicos, pero la mayoría no escogían esta opción sin pensárselo porque tuvieran dinero a espuertas, sino que buscaban la manera de hacerlo posible aunque su nivel económico fuera realmente al límite. 

Comparto también aquí los texto de otras compañera a este respecto, para quien quiera leer o entender más sobre este tema: ¿Es caro un parto en casa? de Laia Casadevall y Cómo financiarse un parto en casa de Laura Sola.

 

Observando nuestras prioridades

 

Cuando algo es realmente importante para nosotros hacemos cuentas, buscamos la manera de hacerlo posible. Abajo del todo os doy varias ideas. 

 

Consideramos algo caro cuando sentimos que no vale lo que cuesta, y a mucha gente le resulta fácil pensar que teniéndolo gratis ¿por qué va a pagar tanto dinero por hacerlo en casa? Quien piensa así es que no ha entendido cuánto el ambiente puede influir en el resultado y la experiencia vivida. Esto le ocurre con frecuencia a los hombres que aún no entienden por qué su pareja se empeña en parir en casa, y que a menudo usan el miedo al parto en casa o el dinero como justificaciones para cerrar el tema. 

 

Cuando tenemos dudas/miedos

A menudo las parejas que no tienen claro que quieren parir en casa, o tener acompañamiento durante la dilatación, dicen que no se animaron porque no podían permitírselo. Es una justificación políticamente correcta, que seguramente otro montón de personas con dudas/miedos aplaudirán. Aunque me parece bien que cada cual se de a sí mismo las explicaciones que quiera, me entristece observar como se corre el mensaje de que los partos en casa deberían de ofrecerse desde el sistema de salud porque hay mucha gente que los quiere y no puede pagarlo. 

 

Ojalá lo cubriera la seguridad social

Esto es algo que oigo a menudo. He vivido en Inglaterra, he visto cómo funcionaban los partos en casa que el NHS (National Health Service) ofrecía y es algo que no anhelo que ocurra en España. Quien paga decide. Cuando las parejas pagan, o cuando el sistema sanitario les da el dinero a ellos para pagar la opción que escojan, la pareja decide. Y la matrona se aferra a que su trabajo es apoyarles a ellos. Cuando el sistema sanitario paga, el parto en casa se convierte en mismo teatro que el parto hospitalario con distinto telón de fondo. La matrona que está encadenada al sistema sanitario no puede defender libremente las decisiones de las parejas.

 

La realidad

 

Es prácticamente imposible que una matrona no acompañe un parto por una cuestión económica. Todas buscamos la forma de hacerlo posible y equilibrado, tanto para la pareja como para nosotras. Aceptamos trueque cuando la pareja tiene algo que ofrecer que nosotras necesitamos, cobramos a plazos, negociamos formas en la que trabajando menos cobremos menos. 

 

El tiempo como moneda

 

Para nosotras no es una cuestión económica, sino un intercambio. Es dinero, o el trueque, son simplemente el símbolo o la forma de intercambio. Nosotras ofrecemos nuestro tiempo, nuestro compromiso en las semanas de guardia, nuestra energía invertida en poner información a disposición de todos, en aprender cada día un poco más para ofrecer un servicio mejor. 

 

Gracias a que parte de ese tiempo que ofrecemos es remunerado podemos permitirnos seguir ofreciéndolo. Las matronas que trabajamos de forma independiente lo hacemos por principios, por activismo, porque hemos visto la extensión de la violencia obstétrica y no podemos seguir pringándonos las manos con ella. Trabajar, a menudo precariamente, fuera del sistema es nuestra forma de rebelión, de dar cabida a otra realidad.

 

Valorar qué opciones sí nos podemos permitir

Nosotras ofrecemos acompañamiento telefónico durante el parto para ayudar a las parejas a autogestionarse la dilatación en casa, o el parto sin asistencia. A veces lo que más ayuda en el parto es tener a alguien que tenga la experiencia de haberlo acompañado numerosas veces. Alguien que nos ayude a decidir cuándo trasladar o cómo gestionar una dificultad aportando más información. Alguien que nos transmita confianza en el proceso, aunque sólo sea al otro lado del teléfono. 

 

Sacando dinero de debajo de las piedras

Hemos conocido mucha gente creativa, que cuando no lo tenía buscaba la manera de tenerlo ¿cómo lo hicieron?

 

  • Ahorraron, incluso antes de estar embarazadas

  • Hicieron una subasta

  • Crearon un crowdfunding

  • Nos ayudaron a arreglar nuestra casa

  • Pidieron ayuda a la familia y amigos, explicando que éste era el regalo que querían 

  • Redujeron gastos en cosas para el bebé

 

Porque como decía arriba es cuestión de tener claro qué es superfluo y que es importante para nosotros. Como explica maravillosamente el artículo ¿Qué te regalo para el bebé? de EPEN (El parto es nuestro) a veces nos encontramos rodeados de cosas innecesarias deseando cambiarlas todas por haber tenido una buena experiencia. 

 

Valle, Abril 2020