Raquel

Tras 8 años acompañando partos en casa en Asturias puedo afirmar que siento mi camino más claro que nunca, es mi labor en esta vida acompañar mujeres en sus procesos de embarazo y parto, siento que es mi lugar, lo que he venido a hacer en este viaje. Y me siento tan agradecida de poder llevarlo a cabo que me emociono solo de pensarlo. 

 

Agradezco a la vida que me ha traído hasta aquí, en este momento, en este lugar, pudiendo realizar lo que me llena, lo que me hace feliz.  

 

Agradezco a todas y cada una de las mujeres que he tenido la suerte de acompañar, por abrirme su corazón y su cuerpo, aprendiendo todo de ellas, porque como digo siempre este oficio se aprende con la práctica, gracias a toda esa práctica y experiencia soy ahora la mujer que soy, la partera empírica que desde la humildad acompaña con lo que ha vivido y lo que es en cada momento.

 

Gracias a Valle por abrirme este camino con toda su confianza y apoyo, en el que ella ha sido mi maestra, y a la vez hemos aprendido caminando juntas durante 7 años de la mano de nuestras ancestras. Siempre estas a mi lado.

 

Gracias a mi familia por apoyarme en este oficio tan peculiar y tan necesario, por el cual paso horas y horas con el teléfono, por desgracia, pero que a la vez me otorga una flexibilidad maravillosa para compaginar con mi bimaternidad. Soy afortunada de poder conciliar pasión y familia, ello es posible gracias al apoyo de mi madre, que lleva años de guardia conmigo; mi pareja, que entiende el esfuerzo de mi labor; mi abuela, que siempre que se la necesita y en momentos de necesidad es el pilar que sostiene a todas; y mis hijas, por adaptarse a cuando de repente desaparezco para irme a un parto sin saber cuando volveré. Gracias.

 

Me agradezco a mi misma por el camino andado y el por recorrer, aun con tormenta. Porque las tormentas traen la paz.

 

A vuestra disposición.

 

Raquel, Octubre 2021

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