¿Qué partos acompañamos?

Esta sección habla de la importancia de que los dos miembros de la pareja tengan claro que quieren dar a luz en casa, de valorar hasta dónde queremos arriesgarnos, de si vamos a considerar acompañaros aunque tengáis etiquetas de "alto riesgo" y de lo esencial que es que tengamos una buena relación.

La decisión de acompañar o no un parto, o una dilatación, depende de tres factores principales:

  • Que la pareja conozca, entienda y asuma los riesgos inherentes a su parto, ambos miembros de la pareja, sino no es buena idea seguir adelante

  • Que le matrona se sienta segura acompañando un parto en esas circunstancias

  • Que exista una buena relación y complicidad entre la pareja y quien la acompaña

¿Ambos lo tenéis claro?

A menudo nos encontramos en la situación de que uno de los miembros de la pareja tiene claro que quiere tener un parto en casa y el otro no. Esta discrepancia a menudo está asociada con una falta de información al respecto y/o acumulación de miedos y/o prejuicios por parte del que tiene dudas, cosa muy normal en la sociedad en la que vivimos. 

Muchas de esas personas con dudas, en nuestra experiencia en su mayoría hombres que nunca se han visto en la situación de investigar a fondo el tema del parto, cambian de opinión tras la primera consulta o el primer encuentro. Tanto nosotras como sus parejas hemos quedado sorprendidas de que el cambio fuera tan repentino, pero es que el mero hecho de conocernos les hace ver varias cosas. Por un lado que para su pareja este tema es importante y por otro ver que parir en casa no es un acto de locura, o que al menos no están solos en plantearse tan "descabellada" opción.

 

Conocernos a nosotras, ponernos cara y sensación, hablar de sus miedos y de lo que podemos hacer ante esas situaciones tranquiliza a muchos. Conocer a otras parejas que han tenido las mismas dudas y escuchar de su boca sus partos ayuda a entender si esta opción es o no es para nosotros. Da la oportunidad de plantearse qué opciones hay y que la dilatación o el parto en casa  no sean desechados a la primera mención. 

Cuando una pareja planea un parto es casa es súper importante que ambas partes de la pareja estén convencidas de que ésta es la mejor opción para ellos. Si no es así, simplemente nosotras no vamos a acompañar el parto. Si contactáis pronto, hay más margen para que la propia persona se trabaje sus miedos y pueda acompañar a su pareja del modo en el que quiere parir.

 

Cuando una mujer tiene a su lado a una pareja que no apoya sus decisiones la maternidad puede ayudarles a poner las cosas en su sitio y darse apoyo mutuo. Algunos hombres se cierran en banda a hablar del parto, imponiendo su opinión, a menudo más condicionada por lo que se nos ha dicho socialmente que basada en información, sobre el cuerpo de su pareja. Cada una de nosotras tenemos que defender nuestros cuerpos y nuestra libertad. 

Mi pareja si hubiera tenido hijos con otras persona seguramente, sin pensar, habría ido al hospital. Pero para mí éste era un tema importante y lo puse sobre la mesa mucho antes de que planeáramos tener hijos. Cuando le dije que no quería a ningún profesional sanitario en mis partos él lo entendió y me apoyó sin reservas. 

Nosotras nunca vamos a intentar convencer a nadie, nos parece muy importante que cada uno tome sus propias decisiones.

¿Hasta dónde te arriesgas?

No existen circunstancias rotundas en las que no acompañaríamos el parto, es un equilibrio que se crea con la relación. Cuando la pareja tiene clarísimo lo que quiere y asume completamente los riesgos nuestra flexibilidad aumenta. Cuando la pareja tiene dudas no hace falta tener ningún factor de riesgo para que nosotras consideremos que es mejor no acompañar ese parto, o trasladar a la mínima desviación. 

Es una puesta en común de los miedos de ambas partes y de las ganas que todos tengamos de seguir adelante aunque las cosas tengan el riesgo de torcerse. Cada persona presente en un parto tiene que hacer las paces con sus temores, y decidir hasta dónde está dispuesto a asumir o dónde decide dar la vuelta. 

Las posibilidades de un traslado en un parto planeado en casa están estrechamente ligadas a la responsabilidad que la pareja asuma, a la claridad de sus decisiones, a su entendimiento de que su vida es suya y que nosotras no deseamos decidir por ellos. Y es que no viviendo en su piel podemos querer trasladar mucho antes de lo que a ellos les gustaría o arriesgarnos más de lo que están dispuestos a asumir. 

 

Hay parejas que sólo se sienten seguras en casa cuando todo va perfecto y a la mínima desviación se sienten más seguros en el hospital. Y otras que sienten que sólo cuando la línea entre la vida y la muerte se desdibuja puede el hospital serles de utilidad. Hay personas que se fían del profesional, sea quien sea, más que de ellos mismos, que simplifican la toma de decisiones a una cuestión de acumulación de conocimientos. Y otras personas que se sienten mucho más conectadas con sus necesidades, sus deseos, su intuición... y que ponen todo esto en la balanza a la hora de tomar decisiones, a la par con el conocimiento racional.

 

Con un poco de práctica, y tiempo para conocer a esa pareja concreta, las matronas y parteras sabemos valorar en qué punto se encuentra esa pareja dentro de esa larga línea donde un extremo es ser super cauto y el otro decidir arriesgarse tanto como haga falta. 

¿Y si tenéis un embarazo de "alto" riesgo?

 

En la primera o segunda consulta con nosotras, como parte de la creación de la historia clínica, os hacemos una larga lista de preguntas sobre vuestra salud y la de vuestros familiares para valorar si existen factores de riesgo. 

Si planeáis una dilatación en casa en función del problema de salud se planteará ir al hospital con el parto  más o menos avanzado, o se valorarán qué cosas de las que se hacen en el hospital se pueden hacer ya en casa. 

 

Si planeáis un parto en casa y tenéis/habéis tenido alguna enfermedad o problema de salud en vuestra vida, o embarazos previos, os animo a revisar si está incluida en la lista de la Guía de asistencia el parto en casa (punto 3. Criterios de inclusión, página 23) creada en 2018 y basada en las guías de práctica clínica inglesas (NICE, Intrapartum Care). Estas listas citan bastante en detalle las situaciones o patologías médicas en las que se etiqueta a una embarazada como de "alto riesgo". En función de la desviación de la normalidad, desaconsejan el parto en casa o consideran que se podría acompañar de forma individualizada. La última palabra sobre dónde dais a luz en vuestra. Es verdad que es ideal si estamos sanas a la hora de plantearnos un parto en casa, pero hay veces en las que se hace un énfasis excesivo ante determinados factores de riesgo. Un factor de riesgo es tener una posibilidad ligeramente aumentada de que algo ocurra, pero eso no quiere decir que vaya a ocurrir o que tengamos en sí mismo un problema de salud. 

 

Si lo que tenéis aparece en la lista, juntos deberíamos de hacer una valoración de la situación y ambas partes decidir si estamos dispuestos a seguir adelante. Nosotras revisaríamos los estudios científicos al respecto para recopilar tantos datos supuestamente objetivos como podamos acumular, y combinaríamos esa información con la sensación que todo esto nos produce, escuchando también la guía de nuestra intuición para decidir si nos sentimos seguras o no acompañándoos. Y por otro lado vosotros haríais vuestra propia búsqueda, accediendo a la información a vuestro alcance, pidiendo consejo a quienes consideréis oportuno, comprobando también dentro de vosotros cual es la decisión que os hace sentir más en paz. 

Una vez que ambas partes tenemos claro cómo nos sentimos al respecto, nos juntaríamos y pondríamos nuestro punto de vista en común, viendo si podemos estar todos agusto si seguimos adelante con el parto planeado en casa, o si hay otros caminos mejores para esta situación concreta. Es un acuerdo, en el que no vale estar a medias tintas, si hay dudas, es porque hay que tomar otra dirección.

 

Si todos tenemos claro que nos sentimos a gusto siguiendo adelante, conscientes de que en la vida no hay garantías de nada camines por donde camines, entonces nosotras os daremos "el papel de los miedos". Este documento es una toma de decisiones informada, y es una recopilación de la información que hemos encontrado en los estudios científicos, con sus certezas y sus limitaciones, para que vosotros firméis que sabéis que esa lista de cosas nada apetecibles pueden ocurrir si seguimos adelante, y que dejéis por escrito que ésta ha sido vuestra decisión y no algo que nosotras os hayamos vendido como un camino sin riesgos.

Aún estando sanos, hay cosas que pueden ocurrir por el mero hecho de estar embarazada y parir, como por el mero hecho de estar vivos, y aunque creemos que muchas de ellas son tan poco frecuentes que no deberían de ser dignas de mención, vivimos en la era que vivimos y si alguien pare en el hospital sin saber a qué se puede estar arriesgando no pasa nada, pero si lo hace en casa hay muchas posibilidades de que se levante polvorín. Así que a todas las parejas que acompañamos les damos un documento que habla de lo que puede pasar, con qué frecuencia aparecen estas desviaciones de la normalidad, qué podemos hacer si ocurren, con qué urgencia será el traslado al hospital si éste fuera necesario y las herramientas que tenemos en casa para manejar la situación.

 

Aunque no es el tema más agradable, la mayoría de las parejas se sienten más seguras tras poner todo esto sobre la mesa. Los miedos son más grandes cuando no sabemos darles forma, y los pocos que no se han sentido bien tras leerlo, les ha ayudado a reconocer que aunque parir en casa les atraía, no era una opción con la que realmente se sintieran seguros. Y está bien, parir en casa no es para todo el mundo, es para quienes se sienten realmente seguros allí.  

¿Y si no conseguimos una buena relación?

Este es un aspecto que por resultar incómodo a veces se intenta negar o pasar por alto. A muchas personas les parece normal que no acepten acompañar su parto porque tienen un determinado factor de riesgo, pero les cuesta mucho más aceptar que la matrona/partera les diga que no siente que haya buen feeling entre ellos y que cree que es mejor que encuentren otra persona para estar a su lado en el parto. Recordar que no somos un servicio público, que tenemos voz y voto a la hora de decidir a quien acompañamos y a quien no, y que cuando se hace por este motivo es con el corazón en la mano, sintiendo que si no hay feeling el acompañamiento va a ser una experiencia más negativa para ambas partes.

Para quien acompaña seguir adelante con una pareja con la que sentimos que algo no va, tiene como resultado un estrés durante el embarazo que culmina en el parto e influye en nuestra percepción de peligro en las cosas que ocurren. Yo no he tenido tanto problema con gente que no me pareciera simpática, la inmensa mayoría de la gente me cae bien, pero sí que he sentido que había algo en la comunicación que no iba bien, o he tenido sueños o paranoias con que cosas terribles podrían ocurrir. Voy afinando mi intuición, dejando que menos parainoas se me cuelen, pero si algo dentro de mi me dice con nitidez: no acompañes a esta pareja; no lo voy a hacer

También he conocido a gente en la posición contraria, parejas que realmente no se sentían bien con una matrona/partera pero cerraban los ojos y seguían adelante porque era la única opción disponible en ese momento. De estas situaciones he visto salir a mucha gente herida. Malas interpretaciones de los hechos porque realmente la comunicación no fluía, personas que no vivieron el parto como desearon porque escogieron a alguien con quien no había sintonía, y profesionales heridos porque hicieron lo mejor que supieron o pudieron pero nada fue como esa pareja esperaba.

 

Este panorama es ya suficientemente desagradable asumiendo que todo lo que se rompió fue a nivel emocional y no a nivel físico. Cuando en esta situación hay además complicaciones, situaciones al borde de la muerte o pérdidas, entonces se vuelve desolador. Porque esa dificultad en la relación ahora se magnifica, siendo un bloqueo en el apoyo al duelo, y la culpa la primera herramienta al alcance. 

Así que por favor, si Raquel o yo no os caemos simpáticas, si no sentís que la comunicación fluya, si algo dentro de vosotros os dice, en voz baja o a gritos, que nosotras no somos las personas adecuadas para acompañaros... decirlo por favor. Citar este artículo si queréis, decirnos que sentís que hacerlo juntes no es la opción correcta para vosotros. Nunca vamos a intentar disuadiros de lo contrario, podemos tener una charla constructiva para ver qué cosas fueron detonantes. Hay pocas posibilidades de que cuando lo digáis nosotras nos sintamos sorprendidas, en la mayoría de los casos es algo bidireccional que una de las partes está todavía no queriendo aceptar, a veces es quien gesta, a veces es quien acompaña.

Cuando no existe un buen feeling entre cualquiera de las personas que estarán presentes en el parto es muy importante sacarlo a relucir y no esperar con buena fe a que todo evolucione con fluidez. Esas tensiones sólo se harán más marcadas en situaciones de mínimo estrés y afectarán negativamente a como todos vivimos la experiencia. Soy de la opinión de que cuando hemos sentido una herida sangrienta en la relación con el otro, eso no se resuelve en pocos meses y pocas consultas, así que si sentimos que la herida fue poca cosa pasamos página completamente sin reabrirla a la mínima oportunidad, y si la herida ha sido profunda, mejor parir y acompañar sin ese dolor

Valle, escrito en 2014

Revisado, Enero 2020

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