Profesional al azar

El aspecto que más condiciona el resultado de nuestro parto son las personas que están presentes. La confianza, las dudas o miedos que estas personas traigan consigo resultarán obvias en el fluir del parto. 

 

Y de todas las personas presentes ¿quién es quien más influye? Quien tiene más poder, quien decide qué se hace y qué no se hace. Esta persona debería ser la madre, el foco del que todo emana, siendo quienes la rodean sus figuras de apoyo. Pero la realidad es que a menudo esto no es así. No es así por diversos motivos, cada una sabe los suyos. 

 

Cuando el personal médico ocupa indebidamente ese lugar de poder, cuando la mujer y su parto están a merced de sus manos, sus opiniones y sus inflexibles normas... el parto natural, fisiológico, con frecuencia no tiene cabida o tiempo para manifestarse. 

 

Muchas de nosotras sabemos que queremos parir con la mínima intervención posible, queremos tener una buena experiencia no solamente salir vivas del parto. Y nos esforzamos por encontrar el "mejor hospital", el que tiene mejores resultados, el que tiene mejores protocolos... porque cuando decidimos parir en el hospital esa es la única variante que podemos elejir. 

 

Y es cierto que hay diferencia de unos a otros, pero también es cierto que es el profesional que esté presente en el momento quien con sus ideas rígidas o respetuosas "haga" nuestro parto a su manera. Esto es algo que mucha gente sabe y poca dice. Porque es una verdad incómoda saber el poco control que podemos tener según el profesional de turno. 

 

Es desagradable saber que es una ruleta rusa, que no podemos decidir, que no podemos anticipar, y que la suerte echa por nosotras las cartas de algo tan importante y sagrado como es el parto. 

 

Por este motivo algunas personas recurren a los hospitales privados, porque aunque las estadísticas indican que son más intervencionistas allí hay alguna posibilidad más de encontrar una cara conocida. Por este motivo yo solamente pariría con alguien a quien conozco muy bien, que sé como va a comportarse en mi parto, no solamente que le he visto un par o más veces, sino que sé, porque hemos tenido tiempo de hablarlo no sólo de intuirlo, que atiende/acompaña partos como yo quiero ser atendida/acompañada.

 

¿Qué cosas podemos controlar? ¿Qué podemos hacer para tener más "control"?

 

Lo primero es entender y asumir que la responsabilidad sobre la salud de nuestro bebé y nosotras mismas la tenemos nosotras. Si escogemos una opción u otra, si nos informamos sobre unas cosas u otras, si miramos hacia adentro para encontrar respuestas o delegamos en alguien que afirme saber más que nosotras. Pase lo que pase, nosotras vamos a vivir con lo ocurrido, más vale entonces hacerlo a nuestro modo.

 

Si quieres dar a luz en el hospital, puedes escogerlo en base a las estadísticas, sobre todo si buscas el que menos intervenga innecesariamente. Para mi los datos más interesantes son el uso de episiotomía y el contacto piel con piel. Ambas cosas dicen mucho de la atención al parto normal, mientras que la tasa de cesáreas a veces da lugar a malentendidos.

 

Podemos asistir a las reuniones locales de El Parto es Nuestro, las asociaciones de lactancia o de crianza respetuosa. Allí a menudo hay mujeres que pueden decirte cómo fue la experiencia real en determinado hospital. Pueden darte información sobre el trato recibido, sobre el respeto a su plan de parto, sobre su vivencia. Está información es mucho más rica y actualizada que los números de una tabla. 

 

Puedes llevar cosas que te ayuden a centrarte y a no sentir tanto la despersonalización. Aunque parezcan detalles es una forma de anclarnos. Puedes llevar tu ropa, un olor familiar, algo familiar para comer y beber, ropa para tu bebé, un fular de porteo... Pero lo que más recomiendo, será porque para mí lo auditivo es importante, unos auriculares y algo de música que te permita desconectar de tu alrededor, que te permita ignorar sin esfuerzo las interrupciones que seguramente habrá. 

 

Podemos crear un plan de parto, pero sobre todo hacerlo valer. Intenta encontrar un lugar donde la forma de trabajar se parezca a lo que quieres que ocurra en tu parto, y si sabes que te tendrás que "pelear" asegúrate de que tu pareja esté en tu barco. Que tenga claro qué quieres, y haga su función de protegeros como familia. No hace falta que seas dócil, no hace falta que aceptes cosas que no quieres. 

 

El parto no es un momento para pelear, aunque también puede hacerse, pero aún menos es un momento para ser sumisa. Esta experiencia durará unas horas, unos días... Pero se quedará en tu memoria para siempre. Busca y encuentra la manera de salir de ella sintiéndote orgullosa de lo que has hecho, capaz de cualquier cosa, porque ese es el gran aprendizaje del parto para muchas de nosotras. Confía primero en tí. No te lo pierdas. 

 

 

Valle, Agosto 2020

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