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¿Por qué un acompañamiento emocional del aborto?


Además de mis dos partos, he vivido 3 abortos. Dos de ellos fueron espontáneos y el último fue por decisión mía. Cada una de estas experiencias me abrió un poco más los ojos sobre la soledad en la que se viven estos procesos. La falta de información, la falta de apoyo y el tabú que los rodean me impulsan a ofrecer este servicio. Porque somos muchas las que lo vivimos y nos merecemos un acompañamiento respetuoso en esta experiencia.


Flores y piedra aborto




Aborto espontáneo o interrupción voluntaria del embarazo


Cuando un embarazo se detiene repentinamente y antes de las 20 semanas, hablamos de aborto espontáneo. Más allá, de estas fechas, se le llama muerte fetal o embarazo pretérmino (entre las semanas 20 y 36) si el bebé nace vivo (es decir, incluso si fallece al poco de nacer).


Este acontecimiento, aunque invisibilizado, es extremadamente común y, en la inmensa mayoría de los casos, no sabemos cuál es la causa de este aborto.


A veces un sangrado repentino nos alerta y nos lleva a hacer una ecografía (en este caso, se tratará de un aborto espontáneo completo o incompleto), otras, las familias reciben el diagnostico cuando acuden a una ecografía rutinaria de su seguimiento del embarazo (en este caso, sin previo aviso, se le suele denominar aborto espontáneo retenido).


Cuando se toma la decisión de poner fin a un embarazo, hablamos de interrupción voluntaria del embarazo, aborto inducido o aborto electivo. En España, esta opción es legal y está cubierta por el sistema de salud pública hasta las 14 semanas de embarazo.

En caso de ser menor de 16 años, será necesario el consentimiento del tutor legal de la menor de edad.


En caso de aborto terapéutico (motivado por un grave peligro para la vida o la salud física o psíquica de la madre) o de aborto eugenésico (cuando se puede predecir con probabilidad o certeza que el feto nacerá con una malformación, defecto o enfermedad), los plazos se amplían.


  • Entre la semana 14 y 22, el aborto está permitido si un diagnóstico médico lo justifica (debe ser confirmado por al menos dos especialistas independientes).

  • Más allá de las 22 semanas solo es posible la interrupción del embarazo en casos de anomalías fetales incompatibles con la vida, con dictamen emitido por algún especialista que no sea quien realizará el procedimiento de interrupción. O en caso de detección de enfermedad fetal extremadamente grave e incurable en el momento del diagnóstico, confirmada por un comité médico.


Volviendo a los casos de aborto antes de las 14 semanas de embarazo, también existe la posibilidad de acudir a clínicas privadas especializadas.


Actualmente, el sistema ofrece dos métodos abortivos: químico o médico (es decir con medicación) o quirúrgico (mediante legrado).


Se trate de un aborto espontáneo o de una interrupción voluntaria del embarazo, la vivencia muchas veces es muy difícil. En ambos casos, existen varias opciones y se pueden tomar distintas decisiones, aunque no siempre se nos informa de ello. En ambos casos, más allá de la intervención puramente física, no solemos recibir ningún tipo de cuidado emocional por parte del sistema sanitario.


Y por estos motivos, he decidido ofrecer mis servicios para el acompañamiento emocional de estas vivencias. Tanto para ofrecer asesoramiento e información actualizada y no sesgada como para aportar apoyo emocional, organizar algún ritual de despedida o ayudar presencial o telefónicamente antes, durante y después del propio aborto.



Consultas


Las consultas pueden ser presenciales o telefónicas, en función de la distancia. Según tu situación, las consultas pueden ser antes o después de que el aborto ocurra y su número puede variar en función de tus necesidades, de cuánto tiempo quieras dedicar a meterte profundo.


La primera consulta suele ser para poner el foco en entender tus circunstancias personales, tales como si es un aborto espontáneo o inducido, tus semanas de embarazo, si es el primero o como han sido tus embarazos previos. Las siguientes pueden ir orientadas a ayudarte a escoger el método con el que te sientas más cómoda detallando pros y contras de cada opción. También podemos visualizar, una vez escogido un método, cómo se espera que se desarrolle el aborto, ¿cuánto suele durar? ¿Qué se siente físicamente? ¿Qué es lo normal y en qué fijarse?


Pero más allá de la pura información técnica, también es importante dedicar tiempo a que, si quieres, expreses cómo te sientes. Dar espacio a tus emociones, a todo lo que implica en tu vida este embarazo y esta pérdida. Podemos hablar de las personas que te son cercanas y de cómo te pueden apoyar. Si lo deseas, podemos pensar cómo te gustaría vivir tu aborto, dónde quieres estar y quién quieres a tu lado, por ejemplo.


Otro tema que me gusta proponer en estas consultas es él del postaborto inmediato: ¿Qué hacer con los restos de tu bebé? ¿Cómo despedirse? ¿Qué cuidados puedes necesitar? ¿Cómo enfrentar el regreso a la cotidianeidad?


Pero todas estas ideas son pistas y el objetivo de estas consultas es que puedas pedir libremente lo que necesitas, abordar los temas que tú sientes necesarios, resolver dudas y encontrar el apoyo que necesitas sin prejuicios ni explicaciones.




Rituales


Los rituales son una herramienta poderosa de conexión y de sanación, un acto simbólico que resignifica un evento. Es una forma creativa, dulce y juguetona de dar espacio a que salga una emoción que se nos había quedado atragantada. Es sanar desde el cuerpo, desde lo sensorial, en vez de desde la mente.


Desde el inicio de la humanidad y en todas las sociedades humanas conocidas, existen rituales. Personalmente creo que son muy valiosos, y especialmente en este tipo de vivencia. Porque los abortos son un tema tabú en el resto de nuestra sociedad. No reconocemos el duelo, no organizamos despedida, no hablamos del viaje físico y emocional por el que acaba de pasar una mujer que vivió un aborto. No existen códigos ni ceremonias oficiales para este acontecimiento.


Y si bien la invisibilización de esta realidad es una pena, la inexistencia de códigos preestablecido nos ofrece un lienzo en blanco para crear una ceremonia personalizada, completamente a tu medida. Por eso, si lo deseas, podemos organizar presencialmente un ritual, o asesorarte telefónicamente (compartiendo pistas, experiencias o contactos geográficamente cercanos) para que lo hagas a tu manera.


Tu ritual puede tener varias vertientes. Por supuesto puede ser una despedida a tu bebé, pero también una sanación de tu propia herida emocional y física. Tu cuerpo acaba de pasar por un embarazo y un parto. Y, aunque más corto y prematuro, no menos importantes. Te mereces cuidados físicos y emocionales. Te mereces poder vivir tu duelo cuidando todas las facetas de tu cuerpo y alma.




Acompañamiento emocional durante el aborto


Al igual que en cualquier parto, es decisión tuya estar sola o acompañada. Y en caso de querer estar acompañada, decides a quién quieres a tu lado en ese momento.


Al igual que en el parto, tu pareja o familia puede darte su opinión, compartirte sus miedos, pero eres tú, es tu cuerpo, quién va a vivir este proceso, y por lo tanto eres tú quien tiene que tomar las decisiones.


Al igual que en un parto, aunque exista una serie de hechos esperables, también existen unas cuantas incógnitas. Y al igual que en un parto, es absolutamente fundamental que las personas que te acompañan velen por ti y asuman el papel de guardianes del acontecimiento.


Si tu situación geográfica lo permite, podemos barajar, si así lo deseas, un acompañamiento presencial durante el propio proceso del aborto. En caso de que la distancia no lo permita, o si sientes que mi presencia física te resultaría incómoda, pero aun así crees que mi acompañamiento te resultaría útil, podemos organizarlo telefónicamente.


Al igual que con las consultas, este acompañamiento puede tener como objetivo la resolución de dudas técnicas: ¿es normal sentir esto? ¿El sangrado está siendo normal/abundante/escaso? ¿Está tardando mucho? ¿Qué es lo que estoy viendo?


También puede tratarse de un acompañamiento en el que puedas expresar tus emociones, dudas o miedos en confianza. Siendo escuchada y nunca juzgada. Un acompañamiento en el que se respeta la importancia de lo que estás viviendo y sintiendo.


Y por supuesto, también puede tratarse de un acompañamiento logístico: asegurarse de que tus necesidades básicas estén cubiertas, que no pases sed, hambre ni frío. Que puedas disponer de herramientas para la gestión del dolor o de las molestias en caso de que aparezcan. Asegurarse de que se respetan tus decisiones y preferencias, para que esta experiencia sea tuya y la puedas vivir de la manera que mejor te hace sentir.

 

Sean cuales sean tus circunstancias, te mereces el mismo respeto y cariño que en un parto. Y si sientes que necesitas apoyo, no tienes por qué vivir esta experiencia en soledad.




Clém, Enero 2024

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