Niñas y niños en los partos

Cuando tenemos hijos y estamos embarazadas una de nuestras mayores preocupaciones es dónde y con quién van a estar en el momento del parto.

 

Los hospitales a día de hoy no permiten que entren con nosotras, y aunque espero que esto cambie con el tiempo no creo que vaya a hacerlo pronto. Parir en el hospital supone separarnos de ellos durante todo el tiempo que dure el parto, y verles solo un rato durante los días en planta. Y esto empeora al darnos cuenta de que si queremos que nuestra pareja nos acompañe nuestro hijo no nos tendrá a ninguno de los dos. 

 

Por este motivo muchas parejas deciden parir en casa. Y cuando lo hacen a menudo se preguntan ¿cómo vivirá el estar presente?

 

 

¿Tendrá miedo?

 

Los adultos a menudo miramos el parto desde una óptica tan negativa que nos cuesta creer que para los niños ver un parto no vaya a ser algo traumático. Pero la realidad es que el parto es algo tan normal, tan espontáneo, tan fisiológico... como estornudar, mear o vomitar.

 

Cuanto más grande es el niño más posibilidades tiene de haber oído comentarios negativos, de haberse empapado de miedo a algo que viene ocurriendo desde el inicio de la humanidad. A menudo son los niños pequeños quienes lo viven con más naturalidad, estando atentos pero tranquilos. Y es que lo único que necesitan es saber que lo que está ocurriendo va a hacer que su hermanito nazca, y que nosotras estamos bien. 

 

A veces ayuda ver vídeos de partos con ellos, nosotras tenemos una selección de partos que nos parecieron reales pero dulces. Y yo creo que siempre ayuda hacer role playing, jugar a que hoy es el día del parto, movernos, gemir, pujar y con un muñeco mostrarle cómo nacerá el bebé y qué pasará después. 

 

Yo tuve la suerte de ver muchos nacimientos en casa a temprana edad. No recuerdo haber sentido nunca temor. Es más, cuentan mis padres que intentaba mantenerme despierta hasta que hubiera nacido el bebé. Ver nacer es un milagro y un privilegio. Ver nacer a tu hijo, a tu hermano, ver la fuerza de tu madre de parto, es un regalo. Yo tengo grabada la imagen del momento en el que vi coronar la cabeza de mi hermana. 

 

 

La importancia de una persona que le acompañe

 

Su experiencia depende del aire que se respira, de la confianza que tienen las personas a su alrededor, y de la persona que esté a su lado.

 

Nosotras creemos que es importante que en todo parto haya una persona específicamente encargada de acompañar al niño/a. Porque cuando hay alguien a su lado tenemos garantías de que sus necesidades estarán cubiertas, tanto físicas, como emocionales y espirituales. Esa persona va a asegurarse de que tiene comida cuando tiene hambre, va a jugar con él/ella si el parto se alarga y ayudarle a dormir, pero también va a observar sus gestos para explicarle qué está pasando si tiene curiosidad, y para recordarle que todo está bien si ve un atisbo de duda. 

 

Si queremos a nuestra pareja a nuestro lado otra persona tiene que venir a acompañarle. Y esta persona tiene que ser alguien con quien se sienta cómodo el niño, y con quien nos sintamos cómodas nosotras. Y a esta persona tenemos que poder decirle con tranquilidad qué espacios nos parece bien que ocupen en el parto. Tenemos que decidir si pueden estar a nuestro lado cuando el niño lo esté, si preferimos que no entren en la habitación en la que estamos de parto o si preferimos que vengan sólo a recoger al niño, sin entrar en casa. 

 

 

¿Me sentiré cómoda con él/ella presente?

 

Otra de las grandes dudas es si conseguiremos parir con un niño demandando nuestra atención y cuidado. Y la respuesta es normalmente no, a no ser que deleguemos la tarea de cuidarle a otra persona.

 

En muchos casos nuestros hijos han estado en tan contadas ocasiones al cuidado de otras personas, a veces incluso del propio padre, que nos cuesta imaginar que se puedan sentir agusto con alguien más. He visto a varias madres que sintiéndose así inconscientemente se las apañaron para parir mientras dormía. Otras decidieron que sus hijos no estarían presentes en el parto, o que un familiar estaría pendiente para venir a recogerle a la mínima dificultad. 

 

Todas las opciones son válidas, sólo nosotras sabemos cual es la correcta para nuestra familia. El parto simplemente nos presenta la oportunidad de delegar a ratos el cuidado de nuestros hijos, como necesariamente tendremos que hacer en muchos momentos del postparto cuando no es nuestro primer bebé. 

 

 

Ver para entender

 

Cuando un niño ve nacer a su hermano entiende perfectamente de dónde ha salido. Y esa información no sólo le da confianza para cuando sea su turno de ser madre o padre, sino que le ayuda a integrar a este nuevo ser en la familia. Vive la experiencia sin cortes, sin separación de sus padres, sin necesidad de cuestionar de dónde habrán sacado mamá y papá a ese bebé... lo que les ayuda a darle la bienvenida. 

 

 

Vivirlo deja huella

 

Cuando un niño ve a su madre parir ve la capacidad de las mujeres de parir sin necesidad de ayuda externa, confiando en su pareja cuando llegue su momento. 

 

Cuando una niña ve a su madre parir se ve reflejada en ella, se siente poderosa y capaz ella también de hacer lo mismo, cuando llegue su momento. Con cada parto no solo cambiamos la experiencia actual, sino la huella que dejamos para los que vienen detrás. 

 

Gracias a todas mis ancestras, por haber parido y sembrado mi confianza. 

 

 

Valle, Abril 2020

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