Nacimiento de Gael

Cuando me enteré que estaba embarazada lo tuve claro, iba a parir en casa y soñaba con encontrar mujeres que me acompañasen como yo lo necesitaba. No sabía en ese momento que era eso que necesitaba o necesitaría, era más un sentimiento. Hablé con Valle y supe que era ella, y puse toda mi energía en que la distancia no fuese un impedimento y me acompañasen en la llegaba de mi bebé. Raquel con su alegría debió pensar que 2 horas y media no era tanto y se sumo al carro. Yeyyy.

 

Vuestro acompañamiento ha sido increíble, sin invadir, respetando y poniendo la importancia en mi autonomía y poder como mujer. Ver la gestación como un proceso fisiológico, y no cuestionando la salud para ver qué se desvía. Para mí las consultas han sido como charlas de la vida con amigas (solo que sin la cerveza) y salíamos de allí super contentos y felices.

 

Llegó el día que Gael decidió llegar. La semana 40. A pesar de que algún momento se dió la posibilidad de que no ibais a llegar a tiempo, yo sabía que sí. Yo necesitaba mujeres a mi lado para ese último empujón, y allí estuvisteis las 4 cada una aportando algo diferente pero igual de necesario. 

 

Valle fue mi clave a tierra, recuerdo que me decías que podía seguir las horas que fueran, y que tenía que entregarme a lo que venía. Y así fue. Y que también habría momentos así en el postparto. Y vaya que tenías razón... Pero me ha ayudado mucho ese "entrégate" porque hace que todo sea más fácil o llevadero.  

 

Las llamadas por teléfono cuando estabais en el coche fueron tan necesarias, porque ya os empecé a sentir conmigo. También me ayudaron a creerme que de verdad estaba de parto.

 

Raquel para mí es como una niña corriendo en un prado, feliz, transmiendo esa alegría, positivismo... cuando la bolsa salía comentó "que buena bolsa". También de tu cara de alegría cuando me dijiste la hora que era "16:29h". 

 

María, gracias por tus cuidados y tu cercanía, tus palabras...y por traer contigo a Mar que su sonrisa todavía la recuerdo. Para mí verla en la sala trajo cotidianidad y naturalidad al momento.

 

Así que solo puedo agradeceros vuestra presencia, de nuevo sin invadir pero conteniendo, diciendo las palabras justas para que mi energía continuase, haciéndome creer que era capaz de seguir... Por darme esa bebida mágica que sabía tan bien, y tener la onza de chocolate lista para después de dar a luz a Gael. El baño de hierbas, el batido de placenta, las improntas, el cordón... Todo mientras nosotros hacíamos esa transición a ser familia. 

 

Volvería a parir mañana, ahora entiendo cuando hay mujeres que dicen que es adictivo. Guardo esa sensación en una cápsula y todo gracias a poder haber parido de la forma que siempre había soñado o fantaseado, la cual no hubiese sido posible sin mujeres como vosotras que hacéis del nacimiento lo que es, un momento único que no va a volver y que marca el comienzo de una vida. O bueno, dos, la del bebé y la de mujer como mamá. Y todo esto ha traído consigo un cambio en todos niveles, ahora se claramente como quiero acompañar a mujeres cuando me vuelva a tocar. Cuando vi mi parto hay tres cosas que me han hecho pensar. Una que le di las gracias a Valle por no romper la bolsa (y eso que me puse pesada para que lo hiciera), pregunté si mi periné era gordo, y que si estaba empujando mal. Eso nos han hecho creer, que tenemos algo "defectuoso", que necesitamos ayuda... Pero NO ¡¡¡nosotras sabemos parir!!!! Gracias por recordármelo, ahora ya no me cabe duda de que las mujeres somos poderosas y que no nos vendan lo contrario.

¡¡¡Me encantais!!! ❣️❣️❣️ Me encanta contar que mis matronas y Nico comieron pasta con salmón mientras yo estaba de parto. ¡¡¡Taaaaan natural, tan normal!!! 

Paula, Castrourdiales, Mayo 2021